Reflexión – Acerca de mi vida laboral | Poema – Me voy – Francisco Molinero | Reseña – Tan veloz como el deseo – Laura Esquivel | Frase robada – Ignacio Álvarez | Bonus track


Acerca de mi vida laboral

Hacía tiempo que no desconectaba totalmente del trabajo, es decir unas vacaciones reales, no esas precarizadas (y bastante normalizadas) en las que no asistes físicamente, pero estas pendiente de las llamadas, mensajes y porque no le echas un ojo al correo electrónico. Incluso sin nada de lo anterior, siempre tenía (en realidad sigo teniendo, pero ahora sí lo ignoré) algún artículo o tesis que revisar, tal vez una presentación, y mis días de descanso o vacaciones eran el momento ideal para que, al final del día continuara trabajando.

Para quienes me conozcan (de algún modo) podrían decir que sí me desconecto del trabajo, porque leo y escribo, corro y me salgo de la ciudad los fines de semana, eso sin contar que me olvido del whatsapp saliendo del hospital; lo que parece una adecuada separación y sano alejamiento del trabajo. No negaré que tras quince años, poco a poco he ido ganando este tipo de independencia, siempre con algo de sentimiento de culpa, también un poco de crítica por parte de algunos colegas, e incluso gente querida y cercana que me dice “privilegiado”, adjetivo cierto, pero que refleja la normalización de la inmediatez y la presencia permanente, siempre disponible para resolver cualquier imprevisto laboral.

Pero se preguntaran ¿siendo médico no estás todo el tiempo al pendiente? La respuesta es que no, las urgencias se atienden en el servicio de urgencias, quienes me puede marcar a cualquier hora y por lo tanto no estoy todo el tiempo pensando “a qué hora llegará un paciente”. La mayor parte de las veces lo que me inunda la cabeza son problemas administrativos, de escritorio, es decir que se pueden resolver dentro de un horario laboral, pero mi mente perfectamente moldeada por los usos y costumbres contemporáneos me dice que, debo ocupar todo mi tiempo libre para seguir rumiando esos pedestres problemas.

Esto ya lo venía pensando dese hacia meses, no terminaba de cuajar, justo ahora que ni siquiera fue tanto tiempo, pero el suficiente para que el ánimo y el cerebro se me aligeraran bastante, y que tengo que volver a las rutinas, me siento bastante apesadumbrado, además los sucesos mundiales de inicio de año han ayudado mucho.

Lamento venir con mis desavenencias ahora que todo el mundo tiene una lista robusta de propósitos de año. Yo sólo deseo tener el cinismo de poder limitar la invasión de mis actividades laborales en las personales. Sencillamente no quiero leer más, escribir más o correr más, sólo quiero contemplar más.


Me voy – Francisco Molinero

Y me voy, con la secreta esperanza de que ocurra algo que lo cambie todo, que la vida me sorprenda abruptamente, sigilosamente, desordenadamente en cualquier puesta de sol frente al Mediterráneo, soñando con viajar o con huir o con nadar hasta perder la línea de la costa, mirando lejos, muy lejos, donde cuando miramos nos vemos reflejados en nosotros y nos reconocemos; me voy con la secreta esperanza de que el viaje no acabe, se prolongue, se eternice, se disuelva en un vivir de viaje, me voy como si dijera adiós, hasta nunca, escapo por la gatera, me escurro entre las sábanas, tus sábanas, me acurruco y espero lo inesperado, lo subversivo la hecatombe, un terremoto personal o de la tierra si fuera necesario, una riada, un vendaval insurgente, altivo que lo limpie todo, lo arrase, lo destruya y lo levante de nuevo, nuevo y nos sorprenda en silencio, con un golpe seco, con un beso húmedo con una caricia lenta, muy lenta como el mismo viaje que me lleva y me separa y me aleja y me acerca y me destruye y me reinventa, como el viaje a ninguna parte o a todas, me voy con la esperanza de no volver a irme nunca, de estarme quieto, pensativo, mirando a lo lejos frente al mar, donde cuando miramos nos vemos por dentro, o mirando al fuego una hora, otra hora, una noche tan larga como un día sin ti, como un viaje hacia dentro, a lo hondo, a lo oscuro, a lo que nos da miedo y nos atrae en un solo acto, a ti y a mí cuando hablamos sin decirnos lo que de verdad queremos, me voy en un viaje circular que me traerá a mi mismo o a vosotros o a ti si hubiera suerte o a ninguna parte, me voy pero no del todo, me voy dejando huella, marca y señales, me voy dejando miguitas de pan en el camino para poder volver, pinchando notas en la puerta, dejando rastros, imperceptibles, enormes, como palabras esculpidas, como los dedos de las estatuas que vi de pequeño, me voy esperando que me sigas y que me encuentres y que te pierdas y que llores la ausencia y la presencia reencontrada, reencarnada frente al Atlántico cuando el sol se levanta y lo descubre besando la orilla. Me voy para volver aunque no se a dónde ni por dónde, me voy con un pasito corto que me lleve lejos y me devuelva sano y salvo, íntegro, renovado, valiente, apuesto, afortunado, sonriente.


Tan veloz como el deseo – Laura Esquivel

Mi acercamiento con la autora es monopólico y comercial. Por lo que estaba lleno de prejuicios antes de leer esta novela, los cuales tengo que aceptar, algunos era correctos, es decir es una escritora con una estructura simple pero vendedora, que describe un dramón clásico, una familia que no entiende la terrible desunión de un padre que se fue muriendo cuando su esposa lo deja, y la hija que hace lo posible por entender qué pasa; todo esto embebido en el cliché de la sociedad mexicana de mediados del siglo pasado.

Lo cual no la exime de haber escrito una novela entretenida y bastante emotiva. Su corta extensión evita párrafos o capítulos farragosos, se lee con dinamismo y salvo pequeños brincos en la continuidad, es una grata lectura para un fin de semana.


Frase robada – Ignacio Álvarez

…es imposible ganar este juego. Si no te mata el error te matará la duda.


Bonus track

Saliendo a cenar con el primo, que tenía decenas de años que no platicábamos. Para no cambiar la historia me indujo a aventura, tal como cuando eramos unos mocosos.
Un falafel buenazo que encontré en un restaurante de pésimo aspecto en Playa del Carmen, pero que resultó delicioso y baratísimo, además la mesera/cocinera/uniempleada estaba en tremenda platica por videollamada en una lengua que se llama Tzeltal, una cosa maravillosa.

2 Comments

  1. Así es debemos darnos tiempo para todo, porque luego sin darnos cuenta dejamos pasar cosas valiosas, eres una persona muy comprometida en todo y me da mucho gusto que empieces a separar las cosas laborales de las personales. Excelente.
    Y muy bonito poema.

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