Relato – Invasión extraterrestre – La expulsión | Poema – Gatidad – José Emilio Pacheco | Reseña – El reino – Eugenia López | Frase robada – Bernard Mandeville | Bonus track
Invasión extraterrestre – La expulsión
El juicio de Ángela sucedió de manera ordinaria, como aquellos en los que seres humanos eran los imputados, prácticamente un trámite administrativo. De inmediato despidieron a Ángela y llegó una notificación a su teléfono móvil indicándole que el derecho a la educación de Valentina había sido suspendido, y tenía dos horas para retirarla del centro técnico-formativo al que había sido asignada apenas hace un año. El mundo se le desmoronaba otra vez, hacía de menos de dos años que Miguel, su esposo, había muerto.
Se habían conocido en la universidad, eran profesores en el doctorado de física. Tuvieron a Valentina mientras estaban de sabático en Europa, cuando los tres tuvieron que regresar porque a la universidad le habían cancelado el financiamiento para proyectos “no indispensables”, que al inicio fueron todos los programas de maestría y doctorado, y a la postre prácticamente todas las licenciaturas, que fueron transformadas en cursos técnicos.
Tras la llegada de los embajadores del universo; estaba prohibido llamarles aliens o extraterrestres, ya que se afectaban sus derechos y se consideraba peyorativo; arribaron miles de avances en todos los campos del conocimiento, forzando a los gobiernos a frenar los desarrollos tecnológicos y científicos humanos, para crear hordas de especialistas que ya sólo se encargarían de implementar y mantener toda esta nueva tecnología, lo cual en un inicio parecía (otra vez) la solución a todos los problemas de la humanidad, pero esta milagrosa respuesta, convirtió en pocos años, al grueso de la humanidad en empleados, atrofiados, que sólo seguían un manual de instrucciones, a los que pagaban lo mínimo indispensable para apenas sobrevivir. Excepto un pequeño grupo de líderes que nunca perdieron su estatus y se codeaban con estos embajadores del universo, quienes les proveían de minerales raros en la tierra y tecnologías impensables, este encuentro de élites rápidamente excluyó a todos los seres humanos de un trato digno.
La humanidad dejó de serles útil, ya no eran requeridos para que les llenaran las bolsas de billetes comprando todos los productos que les ofrecían, ahora sus nuevos socios les proveían de riquezas que nunca imaginaron ver, así como respuesta a problemas de salud indisolubles e incluso la inmortalidad, pero no para todos, unos pocos habían regulado provechosamente estos acuerdos apenas llegaron a la tierra. Así, prácticamente todos estorbaban, afeaban con su pobreza el gran auge que el mundo experimentaba. Algunos lograron salvarse de la mendicidad.
Ángela fue capacitada como nana de los embajadores del universo que, por sus condiciones físicas distintas requerían de personas con el mayor grado educativo. Para Miguel las cosas no fueron del mismo modo, no tuvo más remedio que aceptar un empleo de estibador en un centro de reciclaje de madera, que por algún interesante motivo los embajadores del universo la consideraban un festín que los volvía locos; aunque las cenas entre humanos y los siempre bien recibidos visitantes eran de los más extrañas, ya que regurgitaban ácidos volver predigerible e engullirla, comportamiento que creó tendencia.
Habiendo tantas personas muriendo de hambre y sin empleo, las relaciones laborales se tornaron peligrosas. Un colega de Miguel amarró mal “accidentalmente”un cargamento con toneladas de madera, que al ser manipuladas con el montacargas, aplastaron a Miguel, dejándolo agonizar en uno de los cientos de hospitales que antes fuente de innovación, ahora apenas eran capaces de resolver problemas efímeros, por la falta de recursos técnicos y humanos. El puesto de Miguel fue ocupado inmediatamente por una persona que como otras tantas, habían sobornado a alguien para “liberar” un puesto de trabajo.
Ahora sola Ángela se enfrentaba a una situación muy compleja, su sueldo era insuficiente para solventar lo elemental. Se había ganado el aprecio de la unipareja a la que había sido asignada para cuidarles el primogénito. En el mismo cuerpo el gameto masculino y femenino convivían, un organismo bicéfalo y bisexuado, la envidia de los aburridos e individualistas seres humanos. Extraoficialmente la unipareja de embajadores del universo le donaban un poco de esos minerales raros, que vendía en el mercado negro y lograba apenas salir adelante con sus gastos. A cambio de contarles, primero, sobre si vida previa, después sobre su campo científico y finalmente aspectos elementales de la historia de la humanidad, esto último considerado sedicioso. Los únicos que podían contar la historia de la humanidad eran las élites, siempre a través de la aprobación de una “Coaliación internacional de la verdad” que entregaba una versión muy modificada de lo que había sido la historia. Los embajadores del universo eran muy superiores, podían haber dominado y destruido a la humanidad, pero lo único que no podían hacer era volver al pasado, por lo tanto la historia del mundo fue de gran interés y valor para elles, un recurso finito que sólo podían detentar unos cuantos. Alguna de las conversaciones entre Ángela y su unipareja se filtraron entre las otras personas de servicio, por lo que había dado oportunidad a que alguien más ocupara el puesto de Ángela apenas se informara del delito que estaba cometiendo.
Tras recoger a Valentina del centro técnico-formativo ya tenía una idea de lo que pasaría. En la puerta del minúsculo departamento, se le informaba que un juicio en su contra había sido ejecutado a través de una inteligencia universal; es decir una IA ultra-avanzada gracias a la nueva tecnología y abundancia de minerales raros; y había sido encontrada culpable, por lo que se le entregaba un código de acceso único para entrar al departamento y en menos de cinco minutos retirar sus pertenencias y retirarse, ya que la habitación sería asignada al cumplirse ese plazo. Los encuentros con los recién llegados podían ser violentos al forcejear por sus objetos de valor.
Ángela no requería tanto tiempo, apenas contaba con algunas cosas, lo único que tomó fue un cuaderno, una pluma que se encontraban en la única mesa del departamento y lo poco que tenía de comida y agua. Al cerrar la puerta una notificación en el teléfono la invitaba a considerar alguna de las rutas de desalojo. Ya que permanecer en la calle era ilegal, y por lo tanto muy peligroso. Ángela y todos sabían que las rutas de evacuación eran un camino a la muerte, siempre había alguien con suficiente hambre para matar por las pertenencias de quienes las rondaban.
Cuando regresaron del sabático a firmar su “renuncia voluntaria” en la universidad, la violencia en las calles era patente, acordaron que si algo pasaba, se reunirían en una zona alejada de la ciudad, a pocas horas en auto, un bosque donde acostumbraban acampar, en su momento pareció algo razonable, pero caminando con una niña de seis años, la idea era rotundamente fantasiosa.
Gatidad – José Emilio Pacheco
La gata entra en la sala en donde estamos reunidos.
No es de Angora, no es persa
ni de ninguna marca prestigiosa.
Más bien exhibe en su gastada pelambre
toda clase de cruces y bastardías.
Pero tiene conciencia de ser gata.
Por tanto
pasa revista a los presentes,
nos echa en cara un juicio desdeñoso
y se larga.
No con la cola entre las patas: erguida
como penacho o estandarte de guerra.
Altivez, gatidad,
ni el menor deseo
de congraciarse con nadie.
Duró medio minuto el escrutinio.
Dice la gata a quien entienda su lengua:
Nunca dejes que nadie te desprecie.
El reino – Eugenia López
Los hongos son organismos muy interesantes, mas cercanos filogenéticamente a los seres humanos que a los vegetales. De algún modo son quienes dominan el universo, se encuentran desde las corrientes marinas hasta las uñas de los pies. Sin su invisible trabajo, la materia orgánica se acumularía de maneras monstruosas. Producen formas de lo más extrañas, y pueden matar, alimentar, curar y hacer alucinar.
En este trabajo artístico y de divulgación Eugenia López comparte sus experiencias micófilas y nos deja conocer su interpretación sobre como interactúan función, apariencia o comportamiento biológico, con el resto del ecosistema; abriendo una rendija al interesante mundo de estos enigmáticos organismos. Lo hace de un modo que genera adicción a sus páginas y lo engalana por unas fotos muy bellas e interesantes.
El viaje literario y botánico es en extenso placentero, ya sea para quienes apenas se están interesando por este universo, o para quienes hemos tenido algún acercamiento, es una gran lectura.
Frase robada – Bernard Mandeville
Los vicios privados hacen la prosperidad pública.
Bonus track



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