Relato – En otra vida (3a y última parte) | Poema – Huracán – Jorge Luis González | Reseña – Mis lecturas del 2025 | Frase robada – Laura Esquivel | Bonus track
En otra vida (3a y última parte)
Estaban exhaustos, el calor del verano apenas les dio oportunidad de ponerse una sábana que les cubría la cintura. Dormidos sobre su costado él la abrazaba, a pesar de la diferencia de estatura y conformación de sus cuerpos; los años en él ya cobraban algunas facturas, y en ella la juventud engalanaba a sus genes; se encontraban muy cómodos, como si de esa forma durmieran cada noche.
La recámara de Mónica daba cuenta de lo sucedido, sólo estaba la ropa interior de ambos, señal de que el resto se había ido perdiendo en el camino. Los cojines y las almohadas fueron los primeros en perecer, les estorbaban demasiado, en su afán de conocer cada esquina del colchón fueron cayendo estrepitosamente. El resultado, la cama con ellos dos abrazados y una catástrofe por todo el suelo.
La luz a través de la ventana delataba dos cosas, la mañana ya estaba bastante avanzada, y el cansancio de una noche que se alargó hasta dónde les dieron las fuerzas y el deseo, los dejaron en medio de la habitación sin que absolutamente nada los sacará de su sueño.
En algún momento de la madrugada Néstor se despertó a medias, tan solo para confirmar que ella seguía ahí, a su lado; y que el olor de su cuerpo con el de ella era inolvidable, le sorprendió la familiaridad y nostalgia de ese aroma. Mónica se dio la vuelta y él aprovechó el momento.
-¿Quieres que te tape o busque tu pijama?
-No, siento la piel hirviendo -le respondió apenas.
-¿Te vas a dormir desnuda? -le preguntó Néstor al oído, y ella sólo asintió con la cabeza- bajo tu propio riesgo.
Néstor observó el panorama, era idílico. Tomó una punta de la sábana y los cubrió parcialmente.
-!Despiértate, por favor levántate Néstor! -Lo despertó Mónica, agitada y con voz angustiada.
Néstor despertó sobresaltado y al verla sentada en un extremo de la cama, vestida con su camisa a modo de camisón, no entendía lo que estaba pasando.
-Tuve una pesadilla horrible, estábamos tu y yo, y un bebe, un hijo supongo.
Él la veía muy angustiada y en silencio asentía a lo que le contaba.
-Yo también soñé algo parecido -Mónica lo miró sorprendida-, era un varón, un niño de brazos ¿cierto?
Mónica no lo creía, al recordar el sueño los ojos se le humedecieron y lo confirmo con un sordo monosílabo.
-Vivíamos en un cuarto, no podría decir que era una casa, cuatro paredes de tabique en bruto, una mesa de plástico con sillas, un trastero, la estufa, mi bicicleta con periódicos amarrados al portabultos, la cama y una cuna. Te gritaba que despertaras, por más que te sacudía apenas balbuceabas, hedías profundamente a vino. Vociferaba que el niño estaba muerto, lo veía azul con la piel marmórea y leche regurgitada en su boca. Insistía en que despertaras y lo lleváramos al doctor. Pero apenas me respondías que ya le habías dado su biberón. Lo destapaba y era leche mezclada con alcohol. Después me acercaba al estante al lado de la estufa y tomaba un cuchillo, estaba dispuesto a matarte y mientras caminaba hacia la cama me despertaste.
Las lágrimas le escurrían por las mejillas a Mónica, mojando la camisa de Néstor.
-Yo soñé algo parecido, el cuarto y el niño eran como los describes. Mis ropas, las del niño estaban viejas, sucias, roídas, eramos pobrísimos. El bebe no paraba de llorar, me veo en el sueño vaciándole al biberón una botella de licor, y cuando se queda dormido, yo le doy termino a la botella y me recuesto en la cama. Tus gritos en el sueño me despertaron.
-Mónica ¿eres alcohólica? -le preguntó deseando no saber la respuesta.
Mónica asintió bajando la cabeza entre sollozos.
-Esto no nos puede volver a pasar -le dijo Mónica mirándolo a los ojos que se les llenaron de lágrimas.
Ambos se levantaron de la cama, y recogieron sus ropas a lo largo del departamento, en silencio.
-Creo que no nos volveremos a ver -le dijo Néstor mirando los pies desnudos de Mónica, con las puntas de los dedos levantadas. Tal como lo recordaba siempre.
Ella le tomó la cabeza entre sus manos, le besó las lágrimas y le dijo al oído.
-Siempre te voy a amar, también en otra vida.
Néstor salió del edificio, se dirigió a la sala de conciertos para recoger su bicicleta y volver a casa.
Huracán – Jorge Luis González
Difícil saber quién desató la cuerda
dispersa ya, entre los cuernos desgastados
de ese toro de viento.
Difícil saber si la mudez es sinónimo de muerte,
o el germinar de un nuevo idioma,
lengua devuelta al agua como un pescado
que revive, de pronto, en la mesa.
Difícil, porque esa misma cuerda
la desató un día mi mano:
echó a andar el trompo
con la misma cadencia
de la catástrofe.
El gesto infantil de lanzar hacia la tierra
una moneda, una roca,
para verificar el peso, la real
consistencia de la vida.
Mis lecturas del 2025
Conforme voy leyendo y haciendo mis reseñas, marco aquellos libros que me parecen memorables. Escribo esto a cuatro días de que termine el año y no creo ya encontrar un libro que vaya a entrar en este listado. Así que procederé al mismo, no pondré la reseña que ya escribí en el blog. Prefiero ver después de varios meses, revalorar el impacto de esos libros que cambiaron mi mundo, y que tal vez podrían cambiar el suyo.
Aclaración, los libros están en orden de aparición no de importancia
El año arrancó potente, el primer libro que me encantó fue con el que inicié este 2025. Sin relato de Lola López Mondéjar tiene el récord de ser el libro que más he subrayado, es un ensayo que desgrana las situaciones socio-políticas que han llevado a la humanidad a la estultofilia o pasión por la ignorancia, es decir en que momento murió dios y las tecnologías de la comunicación/computación le robaron al dios salud el papel que robó transitoriamente ante la debacle de la fé. Es un ensayo increíble que analiza transversalmente esta problemática, así que el fue arado que me abrió brecha al momento en que me encuentro actualmente frente a mi aproximación ante la tecnología y porque no ante el sistema económico.
Cadáver exquisito de la argentina Agustina Bazterrica, me llama poderosamente la atención que sea un best-seller, cuando lo leí me pareció una novela sediciosa. A través de la descripción de un mundo apocalíptico donde un virus impide comer y tener animales, deciden crear una especie de subhumanos para satisfacer las necesidades de aquellos que pueden pagarlo (cualquier relación con el sistema económico y social actual es pura coincidencia, o no); así la autora quita la externalización de nuestro sistema de producción basado en animales. Esta tangibilidad a mi me removió las entrañas profundamente, llevándome al flexiterianismo. La pensé sediciosa porque no imagino que alguien no desee, al menos un poco, reducir su consumo de animales, cuando te demuestran lo injusto, sanguinario e innecesario que hacemos, no para satisfacer nuestras necesidades, sino para generar riqueza a unas cuantas manos; pero parece que no es así. Como nota al margen hasta el momento es el libro con el final más duro, triste y miserable que he leído nunca.
En El descontento de Beatriz Serrano se cuenta una historia típica de casi cualquier empleado de cuello blanco. Esta autora te hace reír de principio a fin, pero siempre metiendo el dedo en la llaga sobre lo absurda que la vida dentro de las oficinas; siendo un panfleto de lo idiotas que nos volvemos con tal de pagar la renta y mal vivir. Es una dura crítica al sistema económico lleno de ocurrencias que, me hicieron desear tener a la protagonista como compañera de trabajo para que continuara contándome, todas sus peripecias. Es un libro para reír, pensar y deprimirse.
Siguiendo con las catástrofes en Radicalizado de Cory Doctorow presenta cuatro relatos que profanan a las sociedades del primer mundo, por todos los orificios naturales. Son fantasiosos, parecen futuristas; pero sólo falta moverlos un poco de escenario y son completamente actuales. Y llevan a la visualización de situaciones que son patentes y preocupantes, en todo el globo.
No todo fue capitalismo voraz, el mundo tiene mas mierda. La mala costumbre de Alana S. Portero es una novelón autobiográfico sobre el proceso de aceptación y exposición a la sociedad de una mujer trans en España. Es un libro hermoso, tierno y cruel, que permite al lector dar elementos para evitar expresarse incorrectamente ante la decisión de cualquier ser humano de expresar sus preferencias. Para aquellos que opinamos a la ligera sobre el tema, es una lectura que nos altera la circuitería neuronal y emocional. Además de que la historia tiene una banda sonora rotundamente memorable, selección que por sí misma vale la pena.
Finalizaré con un gusto culposo Elvira Sastre, que de acuerdo con la comparación que hace mi hermano (comparación atinada) frente a la poeta española, Mario Benedetti podría considerarse un poeta maldito. Sus poemas no destacan en la estilística y uso de figuras retóricas; pero se entienden y se sienten, así que con eso me basta.
Dejaré dos menciones especiales para “La viralidad del mal” de “proyecto UNA” y el compendio “The Right Not to Use the Internet ” ambos lecturas muy valiosas y valientes.
Frase robada – Laura Esquivel
La experiencia lo hizo descubrir el gran poder que las palabras tenían para acercar o alejar a las personas
Bonus track



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