Relato – En otra vida (1a parte) | Poema – En tanta libertad – Óscar Oliva | Reseña – El hombre invisible – H.G. Wells | Frase robada – Juan Villoro | Bonus track


En otra vida

Primera parte

Néstor pedaleaba equilibrando la velocidad y su transpiración, se le había hecho tarde, el último grupo se enfrascó en una discusión sobre política que, nunca llevan a nada. Encadenó la bicicleta donde siempre, confirmó que no olía a sudor y trató de arreglarse el cabello, hoy era el último concierto y la universidad saldría de vacaciones.

La primera vez que la vio fue cuando acudió al primer concierto de la temporada, consiguió uno de los boletos que la universidad regala a sus docentes, los más alejados de la orquesta. Néstor aceptó la reglas absurdas de la burocracia para la petición y entrega de las entradas de cortesía, no estaba en condiciones de darse el lujo de pagar ese entretenimiento, pero cuando vio en los carteles afuera de los salones que el coro y la orquesta de su universidad habían programado “Un réquiem alemán” de Johannes Brahms se entusiasmo muchísimo, así que, con el boleto más económico escucharía el concierto.

Ese primer concierto fue por fin una pequeña tregua que le daba la vida, los últimos años su situación económica era precaria, vivía con lo elemental o menos, incluso se tuvo que tragar la vergüenza de ser el único profesor de la universidad que se movía con un medio tan innoble como la bicicleta, pero su adicción a visitar con demasiada regularidad el hipódromo lo había llevado a endeudarse a niveles rotundamente peligrosos. La última vez que lo buscaron sus acreedores lo pusieron en una situación tan grave que, casi se queda a dormir en la calle, a no ser por algún colega que le permitió dormir en su sofá, hasta que vendió casi todo, pagos sus deudas y consiguió un cuarto de azotea, desde entonces juró que jamas le volvería a pasar.

Llegó temprano -a la postre Néstor llegó a pensar que si hubiera llegado a tiempo jamás se hubiera visto envuelto en esta situación-, apenas ubicó su asiento, miró a su alrededor, la sala estaba casi vacía y algunas personas se afanaban en terminar de acomodar atriles, precisar la posición de los micrófonos, dejando todo a punto. Voluntarios o becarios eran quienes hacían todos los preparativos sobre el escenario. Por un momento Néstor que había subido una de las integrantes, una chelista o violinista aventuró. La mujer joven, pero mayor que el resto de lo voluntarios y becarios, daba órdenes con demasiada facilidad, no podía ser parte de la orquesta pensó Néstor, la vio dar los últimos retoques al escenario y tras un par de minutos no la volvió a ver en todo el concierto, él deseaba que hubiese sido chelista para verla las dos horas del concierto, era su sueño.

Se afanó en conseguir boletos para todos los conciertos, deseaba verla otra vez o más si fuera posible. Se había jurado no volver a enamorarse de la forma patológica que lo había llevado a la ruina emocional, desde que la observó, le pareció la mujer mas hermosa, lo perturbador era que la percibía excesivamente familiar, en sus deambulares insomnes pensaba de dónde la podía conocer, pero no lograba recordarlo.

Al final sucumbió, esta decidido a buscarla y éste último concierto era su oportunidad, pero cuando en la eterna fila para entrar a la sala escuchó la segunda llamada, las esperanzas de verla se desvanecieron. Néstor ignoró prácticamente todo el concierto, volteaba de un lado a otro del escenario, ya había identificado dónde se escondía ella para ver a los violinistas, le afligía que fuera la pareja de alguno, pero durante toda la presentación no la veía por ningún lado, cabía la posibilidad de que justo hoy que se había armado de un valor irracional, justo en este último concierto, ella no estuviera.

Terminó la presentación y la oleada de aplausos no se dejó esperar, los cuales se alargaron anormalmente para agradecer no sólo a los músicos y el director, sino a todos lo que hicieron posible la temporada, pero entre todos ellos, no aparecía.

Esperó a que los empleados comenzaran a desmantelar el escenario, al no tener señales de ella fue a la puerta de servicio. Todos salían contentos, excitados de haber terminado con tantas semanas de trabajo, primero los músicos con el director, y después todo el personal de apoyo. Néstor escuchaba entre risas ponerse de acuerdo sobra la fiesta que tendrían para festejar el cierre; pero de ella nada, ni cómo preguntar, no sabía su nombre, y lo acusarían de pervertido si sólo se las describía, la había observado tanto que estaba seguro, podía hacer un retrato hablado idéntico. Al cerrar la puerta de servicio se convenció de su fracaso, tratando de justificar su destino, fue por su bicicleta, se hincó para retirarle el candado y guardarlo en su mochila, cuando casi se muerte del susto.

-Pensé que la dejarías abandonada -le dijo Mónica parada detrás de él.

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En tanta libertad – Óscar Oliva

Cuando el mundo sabe a dónde va
Tú y yo abrazados
En el centro del cuarto
Que es una nave quemada
A punto de llegar al lirio
De pie
En el lugar donde hubo un bosque
Una palabra
Nos encontramos
Anticipándonos a la gran carrera
Donde nadie ha de avanzar un paso

 En tanta libertad.


El hombre invisible – H.G. Wells

Hace un poco más de ciento veinte años H.G. Wells se ampara en el mito de Prometeo, es decir robar el fuego de los dioses para dárselo a los seres terrenales. En El hombre invisible la cienca logra aquello descrito en libros de magia y misticismo, la invisibilidad. Entonces la humanidad se enfrenta a la realidad, qué hacer cuándo a través del conocimiento se logra tal objetivo. A diferencia que lo bien que lo realiza Harry Potter, en este caso es, esperablemente, una catástrofe, primero a individual ya que el hombre sufre todas las peripecias imaginables, incluso desde el momento en que la invisibilidad es sólo una potencialidad. Desde ese momento se envenena de poder y soberbia, floreciendo su peor versión.

Se explora también lo que la sociedad haría ante tal situación, aquí H.G. Wells fue un inocente optimista, un soñador, a lo largo de la novela representa a la sociedad con un comportamiento (que salvo con alguno matices) crítico, racional, que evita contagiarse de la locura del hombre invisible y de lo que él representa.

Él, que ya no tiene ningún referente, ni limites, al perder sus ropas evidencia que también la alteridad, transformándose en un ser intrínsecamente maligno.

Es una extraña alegoria para mostrar la relevancia de no tocar ciertos límites y que de hacerlo, solo el resto, los otros pueden contener esta reacción negativa. Situación que en estas fechas se percibe distante, pero deseable.

Es una lectura dinámica, sin pretensiones grandilocuentes, por lo que fluye entre las manos con naturalidad, y por supuesto se requieren ciertas concesiones, pero honestamente, se creería que su edad centenaria la haría sentirse vetusta o absurda, y por el contrario es bastante universal.


Frase robada – Juan Villoro

Las palabras pesan; quien las calla es su amo; quien las dice es su rehén.


Bonus track

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